jueves, 23 de noviembre de 2017

UNA CUMBRE ESPERANZADORA

Desgraciadamente, tenemos que seguir hablando de cambio climático. El pasado lunes dio comienzo la COP23, la Cumbre del Clima, que este año se celebra en la ciudad alemana de Bonn hasta el próximo 17 de noviembre, dos años después de la Cumbre de París, en la que la mayoría de países del mundo (salvo EEUU, que se desvinculó del acuerdo en junio pasado, y Siria, por razones obvias) se comprometieron a acometer acciones para luchar contra el cambio climático y evitar que la temperatura media de la Tierra supere en 1,5ºC los niveles de la era pre-industrial.
En esta ocasión, los participantes en la Cumbre de Bonn tienen como objetivo tratar aspectos técnicos, buscando la manera de implementar las medidas aprobadas en Paris en 2015, tarea nada fácil viendo cómo los valores de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y la temperatura media del planeta no hacen más que aumentar. Así, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo dependiente de la ONU, señala que entre enero y septiembre de 2017 la temperatura media global fue 1,1ºC superior a la media de los niveles pre-industriales, mientras que la concentración atmosférica de CO2 alcanzó las 403,3 partes por millón (ppm), superando de nuevo la barrera de los 400, que se rebasó por primera vez en 2015, el año del Acuerdo de París. El año que está a punto de acabar seguramente será el segundo más cálido de la historia, sólo por detrás de 2016. Como podemos comprobar, avanzamos de forma inexorable hacia un punto de no retorno climático.
“Nuestro gobierno sigue aprobando ayudas por más de 1.000 millones de euros anuales a actividades basadas en la quema de combustibles fósiles y la producción de electricidad en las centrales térmicas de carbón ha crecido un 39%”
España está lejos de cumplir los acuerdos firmados (empieza a ser habitual que las distintas administraciones españolas firmen acuerdos que son papel mojado, y si no que se lo pregunten al alcalde de Murcia en relación al soterramiento de las vías). A pesar de que para 2020, y como miembro de la UE, España debe abandonar las ayudas dañinas para el medio ambiente, lo cierto es que nuestro gobierno sigue aprobando ayudas por valor de más de 1.000 millones de euros anuales a actividades que están basadas en la quema de combustibles fósiles (transporte, agricultura o generación de electricidad), mientras que, en lo que va de año, la producción de electricidad en las centrales térmicas que emplean carbón ha crecido un 39%.
El gobierno español sólo actúa espoleado por las veleidades independentistas de parte de los catalanes, pero no mueve un solo dedo para afrontar el mayor desafío al que nos enfrentamos, que ríete tú del “desafío soberanista”, es decir, evitar que alcancemos el fatídico aumento de la temperatura de la Tierra, con las consecuencias funestas que ello conlleva, y la actual sequía no es sino la punta del iceberg. Amén de los costes económicos que supone la restauración de la situación tras catástrofes como inundaciones, incendios o la destrucción de cosechas por falta de agua, el cambio climático afecta a la productividad laboral, sobre todo en las zonas rurales, además de causar problemas sanitarios (desnutrición, enfermedades infecciosas) en los países más pobres. Ahora, en nuestro país, empezamos a sufrir las primeras restricciones al acceso al agua potable, con un límite de 200 litros por persona y día en algunas zonas como en la mancomunidad de servicios Cabeza del Torcón, en la Comunidad de Madrid.
Por otro lado, se ha comprobado que el sector de población más afectado por el cambio climático es el de las mujeres, ya que el 76% de los llamados refugiados climáticos, es decir, aquellos que deben abandonar sus lugares de residencia por causa de sequías, por la subida del mar, las olas de calor y la alteración de las estaciones, son mujeres, según se desprende de la Conferencia “Justicia climática: la perspectiva de género en la transición energética”, organizada por el Grupo Verde del Parlamento Europeo el pasado 19 de octubre. La categoría de “refugiado climático” alcanza ya a 65 millones de personas en todo el mundo, según la ONU.
La reunión que comenzó el lunes en Bonn y que reúne a 25.000 personas de todo el mundo para tratar, una vez más, el reto del cambio climático, puede suponer una de dos posibilidades: un puñado de buenas palabras sin consecuencias efectivas, o la confirmación de que los países desarrollados, responsables del 85% de la emisión de GEI, empiezan a tomarse en serio este problema. Esperemos que esta segunda opción sea la correcta.
Artículo publicado el pasado 7 de noviembre en La Crónica del Pajarito:

martes, 24 de octubre de 2017

EL PRESIDENTE NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

Fuente: La Verdad
El presidente López Miras debería revisar lo que le dictan sus asesores a la hora de hacer declaraciones públicas, pues cada vez que abre la boca suelta unas perlas que denotan, o bien improvisación, o bien una ignorancia supina sobre los temas que maneja. A menos que todo esto sea de cosecha propia, lo que es más grave aún.
Empezó allá por el pasado mes de mayo, recién iniciada su andadura como presidente de la Región de Murcia cuando, subido a un barco cual conquistador oteando sus posesiones, mientras paseaba por la laguna costera, declaró sin sonrojarse que el Mar Menor "ha recuperado la transparencia de hace 20 años”, sólo llevado por el afán de salvar la temporada de verano que se avecinaba, aunque fuera a costa de mentir descaradamente sobre la situación real de la laguna, como se comprobó más tarde. En septiembre, el fiscal de Medio Ambiente y Urbanismo, Miguel Eduardo de Mata, en el marco de la investigación que se está realizando por la contaminación de la laguna salada, remarcó que esa situación suponía “un peligro de muerte de la vida animal y vegetal”, por lo que la Fiscalía General no descarta iniciar diligencias por delito ecológico, desmontando de un plumazo el argumento de López Miras.
“López Miras debería dejarse asesorar por los expertos que tiene a mano, los del Comité Científico sobre el Mar Menor o, al menos, estudiarse los informes del propio ministerio”
Ante la protesta continuada de las asociaciones de defensa del Mar Menor, hace unos días el presidente nos regaló con el anuncio de una medida que ha desencadenado la reacción de muchos de los miembros del Comité Científico que asesora a la Comunidad Autónoma en materia de conservación de la laguna, algunos de los cuales llevan décadas estudiando este ecosistema. López Miras, no sabemos si fruto de una ocurrencia suya o asesorado por alguna mente ajena, insinuó en la Asamblea Regional que se dragaría la zona de las Encañizadas, con lo que aumentaría la conectividad entre la laguna y el Mediterráneo, para “aportar vida” al Mar Menor. Sólo puede explicarse esta propuesta por el alto nivel de desconocimiento del funcionamiento del ecosistema marmenorense que ostenta el presidente, pues fue automáticamente replicado por una serie de profesoras y profesores universitarios del Comité Científico con datos sobre las consecuencias funestas que conllevaría la aplicación de tal medida, como el descenso de la salinidad de la laguna o la salida de agua al Mediterráneo cargada de nitratos, lo que afectaría tanto a la fauna y flora lagunar como a las praderas de posidonia más allá de la barra arenosa.
Las últimas declaraciones con las que nos ha deleitado el presidente hacen referencia, una vez más, a los trasvases. Insiste López Miras en hablar del agua que los ríos “arrojan al mar”, como si no fuera algo natural e inherente a los cursos de agua desembocar en las costas, aportando nutrientes para las pesquerías como las anchoas y las sardinas, y sedimentos que alimentarán las playas. También califica de “coyuntural” la sequía que padecen las cuencas españolas, como si no se supiera que la escasez de agua será algo cada vez más frecuente, debido principalmente al cambio climático, cuyas consecuencias ya estamos sufriendo, sobre todo en la región mediterránea. Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en el último boletín hidrológico publicado el 10 de octubre, la reserva de agua en nuestro país era de 21.227 hm3, cerca de un 38% de la capacidad total, y el 90% de los grandes embalses están por debajo de su reserva habitual. Pretender que otras cuencas deficitarias suministren agua a la cuenca del Segura para mantener una agricultura intensiva e insostenible es de una gran irresponsabilidad, y denota cierto egoísmo, además de que el presidente, con esas peticiones de trasvases, demuestra, no sabemos si de forma premeditada o no, una gran ignorancia en la materia. Sólo el electoralismo puede llevar a López Miras a seguir con este “agua para todos” que ahora recupera, y que tanto rédito supuso para el PP murciano en el pasado.
Parafraseando el título de la famosa novela de García Márquez, el presidente no tiene quien le escriba las declaraciones públicas, al menos de forma correcta, por lo que debería dejarse asesorar por los expertos que tiene a mano, los del Comité Científico sobre el Mar Menor o, al menos, estudiarse los informes que el propio ministerio saca a la luz.
Artículo publicado hoy en La Crónica del Pajarito:

domingo, 8 de octubre de 2017

LA SEQUÍA OBLIGA A UN CAMBIO DE MODELO

Este otoño está camino de ser el más seco desde que se tienen registros. El pasado mes de septiembre ha sido el que menos precipitaciones se han registrado en este siglo XXI, ya que la precipitación media ha sido en España de 15 litros por metro cuadrado, lo que supone el 33% de la media de este mes. Los pantanos españoles están bajo mínimos: en la vertiente atlántica, los embalses están al 39,4% de su capacidad media, mientras que en la vertiente mediterránea, esa cifra desciende al 37,14%.
Pero esta cifra media esconde la situación crítica de la cuenca del Segura, cuyos pantanos están al 14%. La cuenca del Ebro, ese río al que los defensores de los trasvases acusan de “tirar el agua al mar”, está por debajo del 50% de su capacidad, y la del Tajo un poco por encima del 40%, por lo que las dos cuencas de las que los regantes de la Región de Murcia siempre han reclamado agua para seguir desarrollando los regadíos no están en condiciones de exportarla. En cuanto a las temperaturas, aunque la media en España ha sido la normal en esta época del año, con 20,6ºC, el mes de septiembre ha reflejado una desigual distribución de los valores, superándose los 38ºC en algunos puntos de Andalucía en algún momento.
“Obviar la gran voracidad que la agricultura tiene sobre los recursos hídricos es cerrar, una vez más, los ojos ante el modelo agrícola insostenible que se practica de forma mayoritaria en nuestra región”
La Región de Murcia tampoco ha sido ajena a la sequía y a los valores térmicos extremos para esta época del año. Así, la temperatura media en nuestra región durante el mes de septiembre ha sido de 22,5ºC, casi dos grados por encima del valor medio nacional, habiéndose superado los 38ºC en algún día puntual, mientras que la precipitación media en la Región fue de 5 litros/m2, lo que supone tan solo el 21% del valor normal.
Todos estos datos reflejan, por tanto, que estamos atravesando una sequía que ya se está convirtiendo en estructural, y en el que el cambio climático no es ajeno. La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD) acaba de presentar en la ciudad china de Ordos el estudio Perspectiva Global de la Tierra. En él se pone de relieve que la escasez de agua está "muy extendida en regiones densamente pobladas tales como India, Asia, el oeste de los Estados Unidos y España”, incluyendo a nuestro país en las zonas con grave peligro de desertificación.
Ante esta perspectiva, el gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, a través de la consejera de Transparencia, Participación y Portavoz, Noelia Arroyo, acaba de advertir de la situación de sequía extrema por la que atravesamos. En su alocución, la consejera aconseja hacer un uso "eficiente y moderado" del agua en "cualquier práctica habitual en el día a día de cualquier ciudadano”, incluyendo actividades cotidianas como “lavar un coche, pegarnos una ducha o lavar un plato”. Mientras carga las tintas en el consumo doméstico, Arroyo exime de cualquier responsabilidad al sector agrícola, alabando su actitud, afirmando que "si hay algo que caracteriza a los agricultores, regantes y al sector relacionado con la agricultura en la Región es la modernización de sus regadíos, el buen uso del agua, la reutilización y lo concienciados que están siempre con el uso del agua”
La consejera Arroyo parece ignorar que el 80% del consumo de agua proviene del sector agrícola, y que sólo el 14% del consumo se realiza en el ámbito doméstico, siendo el 6% restante debido al sector de la industria. Echar sobre los hombros de los consumidores la responsabilidad en el ahorro del agua, obviando la gran voracidad que la agricultura tiene sobre los recursos hídricos es cerrar, una vez más, los ojos ante el modelo agrícola insostenible que se practica de forma mayoritaria en nuestra región, cuyo último exponente lo pudimos comprobar este verano en las ampliaciones de zonas roturadas, destinadas a transformar los secanos tradicionales en regadíos para la exportación.
Es urgente un cambio en el modelo de agricultura en nuestro país en general y en nuestra región en particular, adoptando criterios agroecológicos en los cultivos y no pensando solamente en los grandes beneficios procedentes de la exportación, procedimientos que afectan a la soberanía alimentaria de otros lugares y que contribuyen a la desaparición de las variedades tradicionales. Sólo así podremos adaptarnos a las condiciones cada vez más extremas a las que estamos llegando, con menores precipitaciones y mayores temperaturas, consecuencia directa del cambio climático.
Artículo aparecido hoy en La Crónica del Pajarito: